domingo, 17 de febrero de 2013

Relato corto especial San Valentín


Había una vez, en un pueblecito a las afueras de la ciudad, donde el silencio era penetrante y las viejas costumbres se veían muy presentes. Allí vivían un chico y una chica.

El era tímido y un poquito retraído, metro 70, ojos marrones y pelo castaño. Ella era algo más extrovertida pero aún así su pequeña timidez y sus inseguridades la mostraban cohibida en ocasiones. Vivían cerca, pero nunca fueron conscientes el uno del otro.
Un día ambos coincidieron ya que uno era amigo de aquel y aquel era amigo de este y este conocía al de más allá, en definitiva, era un pueblo pequeño, fácilmente podrías recordar las caras de todos y cada uno de los que allí vivían. Tenían 14 años.
Congeniaron. Largas charlas a través de la pantalla del ordenador hizo que se conocieran cada día un poquito más, pero cara a cara parecía que las cosas eran distintas y ambos se mostraban distantes.
Se convirtió en una verdadera amistad, sin duda ambos se entendían, se hacían bromas, y las horas se pasaban rápidas frente a la pantalla del ordenador. Ya no era tan vergonzoso el estar juntos con su grupo de amigos. Y el aprecio fue creciendo.
Un par de años después ella comenzó a plantearse cuan bondadoso era el, lo bien que la trataba, como la entendía, le encantaba su compañía y... ¿Estaría empezando a sentir algo más que amistad? Así era.
Las inseguridades de ella acobardaron su valentía y no fue capaz de decirle lo que sentía. Muchas cosas pasaban por su cabeza en ese momento ¿Y si me rechaza? ¿Nuestra amistad podría ser lo mismo después de esto? ¿Y si dice que sí? ¿Él estaría interesado en mí?
Todo se agolpaba en su cabeza pero no era capaz de responder a nada, así que prefirió mantenerse al margen, su amistad era demasiado valiosa como para arriesgarla de ese modo.
Un día las bromas que solían hacerse se convirtieron en algo constante. Las miradas se intensificaron, y apenas podían mirarse a la cara sin sentir como la sangre les subía hasta sus mejillas para mostrar un intenso color rojo en ellas. Ellos tenían 16 años.
Todos los momentos que estaban juntos se intensificaron y solo cabía en sus mentes el saber lo cerca que estaban el uno del otro, el como se cogían de la mano sin motivo alguno, y como les abatían los abrazos espontáneos que nunca habían estado allí.

Se querían, y los dos lo sabían, pero no eran capaces de llegar allí donde su corazón del guiaba.
Un pequeño despiste por parte de él hizo que ambos se encontraran solos, sin la pantalla de ordenador por medio, sin su grupo de amigos habitual, y sucedió. Sus labios se juntaron y no había nada más en el mundo para ninguno de los dos. Estaban felices, felices de ser correspondidos, felices de comenzar algo nuevo. Algo nuevo que cambiaría sus vidas.

Su relación era perfecta, se entendían tan bien como cuando simplemente eran amigos, y así estuvieron hasta día de hoy que ambos dos se aman como el primer día y viven cada momento juntos como su fuera el último. Disfrutando de su verdadero primer amor. Ellos tienen 19 años
¿Destino? Quizás. En cualquier caso ¿Que más da? Lo más importante es la felicidad, y sin duda ellos dos son felices juntos. ¿Que más se puede pedir?

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